Rompe el Silencio

Efesios 1:3-4 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición
espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que
fuésemos santos y sin mancha delante de él

La palabra “Escogió”, en su raíz original, significa “Tocados por Dios para romper el silencio”

El v.4 diría: “Según nos tocó en él para romper el silencio desde antes de la fundación del mundo”…
No hemos sido llamados a estar callados, sino, fuimos escogidos por Dios para romper en él todo silencio.
La Gran comisión de ir y hacer discípulos a todas las naciones, es una orden divina de romper el silencio.

Mateo 28:19-20 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado…

Sería imposible ir a un mundo perdido y convertirlo al Señor, y hacerlo discípulos, si no rompemos el
silencio como creyentes y como iglesia.

Somos llamados a romper el silencio. De igual modo, en Génesis, se le dijo a Abraham que en él serían benditas toda la familia de la tierra. Eso
significa levantar la voz, y romper el silencio hacia la familia.

Génesis 12:3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti
todas las familias de la tierra.

 

¿Cómo podríamos bendecir a nuestra familia si no rompemos el silencio?

 

Nuestra boca es profética, y nos ha sido dada para manifestar la Gloria de Dios sobre la tierra, pero también sobre nuestra casa.

El Espíritu Santo en el gran don de Dios para hacernos romper el Silencio.

Hechos 1:8 8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos
en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Podemos romper el silencio, porque Dios mismo nos ha investido de poder mediante el Espíritu Santo para ser testigos hasta lo último de la tierra.

El Espíritu Santo nos habilita para profetizar, para proclamar y declarar las verdades de Dios sobre la tierra.

El Evangelio no es más que destronar la supremacía de yo en nosotros. El evangelio viene justamente para
que usted y yo vayamos más allá de simplemente buscar nuestros logros personales, y entendamos que en
Cristo hemos sido limpios en su amor, para romper el silencio ante todo el diseño de las tinieblas.

Usted tiene que romper el silencio ante la enfermedad, la injusticia, el pecado, ante lo que daña y destruye
al hombre. Rompa el silencio con su boca profética y active el poder que Dios le ha dado.

Esther pasó todo un proceso para poder llegar a la casa Real.
Pero cuando estuvo allí, ella llegó con una misión mas allá de estar en la casa real, y era la de defender a
Israel de un plan satánico que se estaba trazando para destruirlo como pueblo.

Esther 4:13-14 13 Entonces dijo Mardoqueo que respondiesen a Ester: No pienses que escaparás en la casa
del rey más que cualquier otro judío. 14 Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá
de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has
llegado al reino?

Mardoqueo le dio un mensaje: Si tú no rompes el silencio, respiro y liberación vendrá de otro lado pero
tú perecerás. Entonces, ella rompió el silencio e intervino a favor de Israel y fueron librados.

Cuando usted estudia a David observamos un nombre que ante la opresión que hacían los filisteos por
medio de Goliat hacia Israel, él estuvo dispuesto a romper el silencio.

1 Samuel 17:45-47 Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a
ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. 46 Jehová
te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las
aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. 47 Y sabrá toda esta
congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en
nuestras manos.

David dio la cara, lo enfrentó y hubo Victoria. Es necesario romper el silencio.

El Evangelio es romper el silencio de aquellas cosas que sabemos que si callamos, también pecamos. Santiago
dice que el que sabe hacerlo bueno y calla le es tomado como pecado.

Santiago 4:17 17 y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.
Si sabemos algo que tenemos que hacer de parte de Dios, y guardamos silencio, nos hacemos cómplice de
lo que odiamos, de aquello que sabemos que trae ruina, pobreza, miseria y destrucción a las familias.
El reino de Dios es gente ungida por el amor de Cristo para romper el silencio y poder traer un mejor día
sobre la nación. Por eso, Cristo dijo que somos Luz y Sal para la tierra y el mundo.
Pablo dice que Jesús se despojó hasta hacerse siervo para poder restaurar nuestra vida.

Filipenses 2:6-8 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7
sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la
condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Romper el silencio conlleva un sacrificio, pero ese sacrificio nos va a traer una mayor gloria.

Cuando Cristo hizo lo que hizo, vino a pagar el precio que no podíamos pagar por nuestra salvación, no sólo por
la nuestra sino de la humanidad entera.

Por eso en Él tenemos nueva vida, y en él, cuando lo recibimos, somos nuevos en Cristo Jesús, y he aquí,
todas las cosas viejas pasaron y en Él todas son hechas nuevas.

El evangelio es para romper el silencio.

No te quedes callado ante aquello que como cristianos, sabemos que no podemos hacer silencio.

Abel rompió el silencio ante la necesidad que se avecinaba, por medio de la ofrenda. La ofrenda rompe el
silencio ante la escasez, ante la miseria y la pobreza.

Hebreos 11:4 4 Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio
de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.

Tenemos que levantar nuestra voz hacia la familia, hacia los valores, hacia aquellas cosas que hacen grande
a la sociedad, y sólo son posibles de sostener, si está fundamentada en la roca que es Cristo Jesús.

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